
Nadie que guste de la prosa de Julio Cortazar puede estar disgustado con la noticia de que se volverán a publicar materiales inéditos escritos por el autor de Rayuela. Pero son sus cartas, nuevamente, las que se publicarán. Y me pregunto, ¿hasta qué punto podemos irrumpir en la privacidad de una persona? Sería algo así como que después de la muerte de cualquiera de nosotros nuestros familiares revisarán nuestros e-mails para ver si hay algo de valor.
Si bien el escritor en algún momento jugó con la idea y fantaseó con que sus cartas, como se ha hecho con muchísimos autores, pudieran ser publicadas cuando él ya no esté, yo personalmente conservo la duda sobre lo ético del hecho. No son solamente las cartas en las que habla de cuestiones políticas, culturales, sociales o de contenido literario lo que se publicará en libros, sino todas sus cartas, unas 1.800 aproximadamente, en cinco tomos “corregidos” y “comentados”. Y los temas son de los más variados, como respecto a la economía personal del autor o cartas de amor.
Si el escritor estuviera vivo y las publicara, sería con toda seguridad un honor leerlas, pero ¿cómo sabemos que está de acuerdo con la publicación de su correspondencia privada? ¿Solo porque su primera mujer Aurora Bernárdez lo autoriza? No es la primera vez que publican las cartas de Cortazar, ya lo hizo en el año 2000 la editorial Alfaguara, y luego en el 2009 con Papeles inesperados y en 2010 con Cartas a los Jonquieres por la misma editorial.
En esta ocasión es una compilación de todo, y sin recortes, porque en la primera edición, la albacea literaria del escritor había excluido algunos fragmentos, “no por censura, sino para evitar en lo posible las repeticiones y las referencias a cuestiones de escasa importancia para el lector”, manifestó en uno de los prólogos. Una locura. No solo que le publica la correspondencia privada, sino que por si no fuera violación suficiente, las edita a gusto suponiéndose la intérprete de los intereses de potenciales lectores.
Una de las cartas es la que le habría escrito a su padre, muchos años después de que este lo abandonara a él y su familia, la cuál es considerada la perla de la obra. Al respecto, Alvarez Garriga, el español encargado de la recopilación dijo: “me temo que el original se habrá perdido para siempre pero al menos tenemos el borrador de la carta que debió de ser enviada, documento que pone la carne de gallina”, más carne de gallina me pone que le hayan revisado la correspondencia privada a un hombre, que por más brillantes que puedan ser, su contenido no es de nuestra incumbencia.
Sergio López Puerto Rico















